No hay necesidad de apresurarse. No hay necesidad de brillar. No es necesario ser nadie más que una misma.V.Woolf
18 de febrero de 2022
Como crear códigos QR
6 de febrero de 2022
El barrio de Les Planes (1)
Llegué a Sant Joan Despí, junto con mi madre, el 23 de setiembre de 1971. En mi memoria permanece la tristeza que me acompañó en aquel viaje, mi madre y yo ensimismadas cada una en sus pensamientos. Dos meses antes había muerto mi padre, un cáncer de pulmón se lo había llevado prematuramente con tan sólo 56 años. Mis hermanas habían emigrado a Barcelona unos años antes, así que la familia decidió trasladarse y comenzar una nueva vida en un lugar diferente. Todas nuestras amistades, nuestra casa, nuestros enseres, nuestras vivencias quedaban en el pueblo. Había sido todo tan repentino que nos costaba digerir lo que nos estaba pasando.
Pocos recuerdos tengo del largo trayecto en autocar, con los años se me han olvidado muchos detalles. Aunque sí recuerdo con bastante nitidez la extrañeza que me causó, ya en Cornellá, muy cerca de la parada final, ver caminando por la calle a varias personas calzando botas de agua llenas de barro, y con los pantalones dentro de ellas. Después nos enteramos que dos noches antes el río Llobregat se había desbordado inundando los barrios bajos de los pueblos de la comarca, y causando muchos destrozos. Fue la famosa riada de 1971.
Mis hermanas vivían por entonces en el barrio de San Idelfonso de Cornellá, en la casa de mi tía, en un piso muy pequeño de tres habitaciones en el que se apiñaban diez personas, seis en la habitación de las chicas. Durante las semanas anteriores a nuestra llegada, se habían encargado de buscar una vivienda para la familia, y la habían encontrado en el barrio de Las Planas de Sant Joan Despí. Poca información tenía de este pueblo, y cuando alguien me preguntaba, sólo podía contestar que la fábrica de la Gallina Blanca estaba allí. No tenía más referencias.
7 de enero de 2022
Femiefemérides del año 2022
El año 2022 será el año del Tigre, según el horóscopo chino. La ONU lo ha declarado el año internacional del Vidrio, del Desarrollo Sostenible de las Montañas y el año internacional de la Pesca y la Acuicultura Artesanales. Estas son algunas de las femiefemérides de este año:
El 17 de enero será el 75 aniversario del nacimiento de Gretel Ammann, filósofa y feminista radical española
El 21 de enero será el quinto aniversario de la Marcha de las mujeres en Whasington
El 1 de febrero se cumplen 10 años de la muerte de la poeta polaca Wislawa Szymborska, premio Nobel de literatura en 1996.
El 20 de febrero se cumplen 50 años del fallecimiento de la física estadounidense de origen polaco Maria Goeppert-Mayer
El 2 de marzo se cumplen 100 años del nacimiento de Frances Bilas Spence, programadora informática estadounidense
El 7 de marzo se cumplen 100 años del nacimiento de Olga Ladýzhenskaya, matemática rusa
El 19 de marzo se cumplen 150 años del nacimiento de Aleksandra Kolontai, política, feminista y escritora rusa
El 12 de abril se cumplen 150 años del nacimiento de Francesca Bonnemaison, pedagoga y promotora de la educación femenina española
El 12 de abril se cumplen 75 años del nacimiento de la poeta y novelista española Ana María Moix
El 15 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Agustina Bessa-Luís, escritora portuguesa
El 5 de diciembre se cumplen 200 años del nacimiento de Elizabeth Cabot Agassiz, educadora y naturalista estadounidense
El 24 de diciembre se cumplen 100 años del nacimiento de Ava Gardner, actriz estadounidense
15 de noviembre de 2021
Alice Neel, las personas primero
En este mes de octubre, por fin, hemos podido realizar un viaje a Bilbao varias veces aplazado con anterioridad, sobre todo por culpa de la pandemia. Tres amigas con un objetivo principal, visitar el Guggenheim, que sólo conocíamos en su exterior. La exposición de Alice Neel ha sido la espoleta que nos ha impulsado y animado a hacer un viaje que hemos disfrutado muchísimo, y no sólo por el apartado artístico.
El primer día, por supuesto, nos dirigimos al Guggenheim. En la puerta nos recibió una concentración de trabajadoras de la limpieza del museo que estaban en huelga. Nos explicaron que cobran una media de 600 euros mensuales y que sus compañeros varones perciben 7.000 euros más al año por realizar el mismo trabajo. "Tras las obras de arte y el titanio, no hay más que precariedad, impulsada por el Ayuntamiento de Bilbao", denuncian en una hoja informativa que estaban repartiendo.
Pasamos al interior bastante entristecidas y con mucha rabia, sentimiento que no nos abandonó en toda el recorrido de la exposición, pues las obras que allí vimos transmitían sensaciones que intensificaban esas emociones.

