No hay necesidad de apresurarse. No hay necesidad de brillar. No es necesario ser nadie más que una misma.V.Woolf
1 de junio de 2022
Exposición Vivian Maier Inédita en Turín
18 de mayo de 2022
La bicicleta, símbolo de libertad para las mujeres
A finales del siglo XIX y principios del XX, las mujeres fueron las usuarias más entusiastas de la bicicleta. Los primeros modelos de bicicleta aparecieron en 1817 y consistían en una barra que unían dos ruedas, la delanteras más grande que la trasera. Más tarde se le añadieron pedales y las dos ruedas adquirieron el mismo tamaño. El precio era exorbitante, y sólo las clases altas podían adquirirlas.
Las mujeres de familias pudientes se empezaron a atrever a montar en este nuevo invento, en el que podían desplazarse con rapidez y libertad en un mundo que las tenía recluidas en la vivienda familiar. Las mujeres que iban en bicicleta quebrantaban las reglas establecidas sobre el comportamiento femenino que predominaba en la época, las normas sociales marcaban que una dama debía ser discreta y evitar llamar la atención en la calle. Estas mujeres pioneras se saltaban todas las reglas y como reacción fueron insultadas, agredidas, y algunas recibidas a pedradas.
Los médicos de la época opinaban que la práctica del ciclismo era perjudicial para el organismo femenino, que podía causar esterilidad y trastornos nerviosos. Muchos sacerdotes dedicaron sermones a señalar lo pecaminoso de la actividad. Sin embargo, el principal obstáculo con que se encontraron estas valientes mujeres no fueron los prejuicios y ataques interesados, sino la vestimenta femenina de la época, compuesta por corsés apretados que impedían la respiración, y vestidos de gran peso.
A mediados del siglo XIX Amelia Bloomer, sufragista y defensora de los derechos civiles de la mujer, directora del periódico feminista "The Lily" que ella misma había fundado, adoptó y publicitó un modelo de ropa muy atrevido para la época, unos pantalones anchos tipo bombacho, que había creado Elizabeth Smith Miller para trabajar más cómodamente en su jardín. Su entusiasmo por la nueva prenda era tan manifiesto, que en su honor la acabaron llamando "bloomers".
28 de abril de 2022
Primeras alcaldesas de España
Una vez disueltos los ayuntamientos y destituidos todos los alcaldes, fueron sustituidos provisionalmente por juntas de vocales asociados, siguiendo la normativa de la Ley Municipal de 1887. Los miembros de estas juntas eran elegidos por sorteo entre los vecinos contribuyentes repartidos por categorías (mayores, medianos, pequeños contribuyentes agrícolas, industriales, etc) y generalmente estaban muy vinculados al sistema caciquil que se pretendía erradicar.
A principios del año 1924 el régimen dictatorial consideró necesaria la elaboración de una nueva normativa municipal. El proyecto se llevó a cabo bajo la dirección de Calvo Sotelo, y quedó ultimado en tan sólo mes y medio. Después de ser debatido en tres sesiones del Directorio militar, fue sancionado por Alfonso XIII y publicado en el BOE el 8 de marzo de 1924. El Estatuto Municipal de 1924 supuestamente pretendía regenerar la vida municipal y desterrar el caciquismo, pero en la práctica el efecto fue el contrario, puesto que la sometió a un control asfixiante.
11 de abril de 2022
11 versiones de la canción Hallelujah
"Halleluja" es una canción compuesta por Leonard Cohen, publicada por primera vez en el año 1984 en el álbum Various Positions. Este álbum es el séptimo de Leonard Cohen, y se publicó tras un largo silencio del autor, marcando una evolución hacia un sonido más moderno, utilizando sintetizadores. La canción inicialmente pasó bastante desapercibida, pero posteriormente llegó a ser un himno mundial, utilizada en numerosas películas y versionada por muchos cantantes.
Leonard Cohen
9 de marzo de 2022
Un 8M dividido
Desde las grandes manifestaciones del 8M del 2019, en las que tantas mujeres, también hombres, salieron a la calle, se ha venido dando una guerra fratricida en el feminismo con disputas violentas entre feministas que, año tras año, han ido subiendo de tono. La pandemia no ha servido para calmar los ánimos, muy al contrario, los ha exacerbado, hasta llegar a este 8M de 2022 en que la división ha sido inevitable, dolorosa, visible, y como consecuencia hemos podido ver dos manifestaciones en muchas ciudades españolas.
No pretendo entrar en detalles de como ni cuando comenzó este conflicto, aunque estoy convencida de que en el inicio fue una lucha de poderes para controlar el pujante movimiento feminista, posteriormente agravado por una mala gestión del Ministerio de Igualdad, desde el que no se ha sabido dialogar y llegar a acuerdos, y multiplicado porque los ¿debates? se han llevado a cabo sobre todo en las redes sociales, muchas veces basando las argumentaciones en fakes y noticias de dudosa procedencia no verificadas ni contrastadas. Y en medio de todo, la pandemia, con el cansancio mental que ha supuesto, con el desánimo de unas, la ira de otras, un ambiente nada agradable que hacía esperar que las manifestaciones de este año fueran un auténtico desastre. Aún así, no lo han sido, no del todo, a última hora se han podido salvar los muebles, el movimiento feminista no está hundido pero no se puede negar que ha quedado muy tocado, y que aquella magia, aquella fuerza de las movilizaciones de los años prepandémicos han desaparecido.
18 de febrero de 2022
Como crear códigos QR
6 de febrero de 2022
El barrio de Les Planes (1)
Llegué a Sant Joan Despí, junto con mi madre, el 23 de setiembre de 1971. En mi memoria permanece la tristeza que me acompañó en aquel viaje, mi madre y yo ensimismadas cada una en sus pensamientos. Dos meses antes había muerto mi padre, un cáncer de pulmón se lo había llevado prematuramente con tan sólo 56 años. Mis hermanas habían emigrado a Barcelona unos años antes, así que la familia decidió trasladarse y comenzar una nueva vida en un lugar diferente. Todas nuestras amistades, nuestra casa, nuestros enseres, nuestras vivencias quedaban en el pueblo. Había sido todo tan repentino que nos costaba digerir lo que nos estaba pasando.
Pocos recuerdos tengo del largo trayecto en autocar, con los años se me han olvidado muchos detalles. Aunque sí recuerdo con bastante nitidez la extrañeza que me causó, ya en Cornellá, muy cerca de la parada final, ver caminando por la calle a varias personas calzando botas de agua llenas de barro, y con los pantalones dentro de ellas. Después nos enteramos que dos noches antes el río Llobregat se había desbordado inundando los barrios bajos de los pueblos de la comarca, y causando muchos destrozos. Fue la famosa riada de 1971.
Mis hermanas vivían por entonces en el barrio de San Idelfonso de Cornellá, en la casa de mi tía, en un piso muy pequeño de tres habitaciones en el que se apiñaban diez personas, seis en la habitación de las chicas. Durante las semanas anteriores a nuestra llegada, se habían encargado de buscar una vivienda para la familia, y la habían encontrado en el barrio de Las Planas de Sant Joan Despí. Poca información tenía de este pueblo, y cuando alguien me preguntaba, sólo podía contestar que la fábrica de la Gallina Blanca estaba allí. No tenía más referencias.



