15 de noviembre de 2021

Alice Neel, las personas primero

 


En este mes de octubre, por fin, hemos podido realizar un viaje a Bilbao varias veces aplazado con anterioridad, sobre todo por culpa de la pandemia. Tres amigas con un objetivo principal, visitar el Guggenheim, que sólo conocíamos en su exterior. La exposición de Alice Neel ha sido la espoleta que nos ha impulsado y animado a hacer un viaje que hemos disfrutado muchísimo, y no sólo por el apartado artístico.

El primer día, por supuesto, nos dirigimos al Guggenheim. En la puerta nos recibió una concentración de trabajadoras de la limpieza del museo que estaban en huelga. Nos explicaron que cobran una media de 600 euros mensuales y que sus compañeros varones perciben 7.000 euros más al año por realizar el mismo trabajo. "Tras las obras de arte y el titanio, no hay más que precariedad, impulsada por el Ayuntamiento de Bilbao", denuncian en una hoja informativa que estaban repartiendo.

Pasamos al interior bastante entristecidas y con mucha rabia, sentimiento que no nos abandonó en toda el recorrido de la exposición, pues las obras que allí vimos transmitían sensaciones que intensificaban esas emociones.

1 de octubre de 2021

Femiefemérides destacadas del mes de octubre

1 de octubre
Aurora Picornell



Fue una costurera, sindicalista y feminista1​ española. Apodada La Pasionaria mallorquina, fue, durante la Segunda República, una de las dirigentes del Partido Comunista (PCE) en Mallorca más destacadas y ejecutada víctima de la represión del bando franquista. Leer más en wikipedia


4 de octubre
Violeta Parra



Fue una artista chilena, reconocida como una de las principales folcloristas en América del Sur y divulgadora de la música popular de su país. Fue miembro de la célebre familia Parra. Su contribución al quehacer artístico chileno se considera de gran valor y trascendencia. En conmemoración de su natalicio, el 4 de octubre es celebrado el «Día de la música y de los músicos chilenos». Leer más en wikipedia

27 de septiembre de 2021

Mina La Jayona de Fuente del Arco


Descubrí la existencia de esta mina abandonada el año pasado, y fue por casualidad. Estaba pasando las vacaciones de verano en mi pueblo de nacimiento, y como cada año, habíamos decidido dedicar unos días a hacer turismo por los lugares de interés de la zona. Elegimos esta vez visitar la Ermita de la Virgen del Ara en Fuente del Arco, al llegar allí vimos numerosos carteles e indicaciones de una mina cercana, y al acabar nuestra visita decidimos acercarnos para echar un vistazo. Nos pareció muy interesante, sin embargo, no pudimos entrar, había que reservar con antelación y con las restricciones de la pandemia, resultó imposible encontrar un hueco en lo que nos quedaba de vacaciones. Así que la visita quedó pospuesta para el año siguiente.

La mina la Jayona es un monumento natural que se encuentra en la sierra del mismo nombre, en el término municipal de Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz. Se trata de una mina de hierro que estuvo en funcionamiento desde el año 1900 al 1921, de la que se pueden visitar varios niveles en ruta guiada. La visita es gratuita, dura unas dos horas y la mayor parte se realiza al aire libre.

Empecemos con un poco de historia. Los primeros antecedentes que existen de que en toda esa zona había actividad minera son de la época romana, así lo deja registrado Plinio el Viejo en varios escritos en el siglo I. Los abundantes restos romanos que se encuentran en el territorio, entre ellos la ciudad de Regina Turdulorum, nos hacen pensar que era una zona de mucha actividad, al amparo de las fértiles tierras de la campiña y las minas de hierro y plomo de las sierras cercanas.

21 de agosto de 2021

La mujer en la guerra civil española

 


La segunda república, y especialmente la guerra civil española, empujaron a miles de mujeres a una militancia activa insospechada hasta entonces. El golpe de estado militar, siguiendo sus ideales fascistas, pretendía hacer regresar a las mujeres a la función de amas de casa, por lo que muchas se sintieron llamadas a reaccionar activamente. Durante los primeros meses de la guerra no era extraño ver milicianas que, vestidas con su mono azul y el fusil al hombro, marchaban al frente junto con otros compañeros milicianos para defender la República. Eran mujeres que formaban parte de las milicias antifascistas y pertenecían a algún partido político o sindicato, normalmente de carácter anarquista y comunista. Tenían confianza en sí mismas, y estaban motivadas para defender los derechos políticos y sociales que habían adquirido durante la II República, y demostrar su rechazo al fascismo.

Sin embargo, la presencia de mujeres en el frente duró poco tiempo. La actitud inicial de elogio hacia las milicianas por su generosidad y valentía, pasó enseguida a ser crítica y burlona, se las empezó a ridiculizar y desacreditar. Finalmente, el decreto del 24 de octubre de 1936 las excluyó de la primera línea y las envió a la retaguardia. Por tanto, su situación cambió radicalmente. Desde el gobierno se justificaron estos cambios argumentando que serían más efectivas si se dedicaban a tareas asistenciales como enfermeras o voluntarias que fomentaran programas educativos para resolver el problema del analfabetismo.

1 de julio de 2021

Historias trágicas de la clase de sexto A del Pau Casals de Sant Joan Despí de 1997

 


En estas últimas semanas he estado pensando mucho en esa clase de 6ºA del colegio Pau Casals de Sant Joan Despí del año 1997. Mi hijo formaba parte de aquella clase, y claro, toda la familia vivimos aquellos acontecimientos de forma muy cercana y traumática. Mi hijo quedaba cada mañana para ir al colegio junto a una compañera, Ana Belén, que se quedaba en la casa de su tía, que vivía justo detrás de nuestra vivienda.

Por entonces yo sí que me preguntaba cosas, como por qué esta niña no dormía en su casa, pero las respuestas infantiles que me daba mi hijo me parecían correctas, me convencían. Estaba demasiado centrada en mi carrera profesional y vivía en los mundos de Yupi.

De repente un día todo cambió, Ana Belén no sólo dejó de presentarse a las citas de las mañanas sino que además interrumpió su asistencia al colegio. Yo preguntaba, y mi hijo contaba historias alucinantes relacionadas con viajes y ausencias obligadas que una mente adulta no se podía creer. Por entonces la prensa no informaba de casos de violencia machista, como mucho unas notas breves en la sección de sucesos. Crímenes pasionales, los llamaban. 

Aunque los medios no informaron, nunca lo hacían para evitar un supuesto efecto llamada, el boca a boca sí que funcionó. La familia de Ana Belén, su tía, su abuela y el resto, vivieron un auténtico infierno. Todavía a día de hoy no lo han superado. El alumnado de la clase de 6ºA, que antes de aquellos hechos sólo estaba preocupado por cuestiones académicas, como que se acercaba fin de curso y tendrían que abandonar la escuela y buscar un instituto siguiendo las pautas de una ley de educación de implantación muy reciente, vivió todos aquellos días con mucha inquietud. Que el padre de una compañera hubiera matado con tanta violencia a la madre, era perturbador. Vinieron después días muy angustiosos en los que tanto desde la AMPA del Pau como desde la entidad de mujeres Montserrat Roig, se estuvo haciendo acompañamiento a la familia, dentro de nuestras posibilidades.

Para mi todos estos acontecimientos fueron también muy traumáticos, me hicieron tomar conciencia de lo que es la violencia machista, y me empujaron a implicarme unos años después en la lucha para erradicarla.

26 de junio de 2021

11 pintoras impresionistas

El estudio, de Marie Bashkirtseff, 1881 (En la Academia Julien, en París)

Sometidas a múltiples prejuicios, las mujeres del siglo XIX no tenían fácil practicar la pintura, ni otras actividades artísticas reservadas a los hombres, menos aún que fueran reconocidas públicamente. Y eso pasaba en París, que era el centro de la bohemia y del progresismo, en otros lugares aún era peor. 

Como mujeres, no podían ser admitidas en la Escuela de Bellas Artes, no fue posible hasta 1897. Tampoco estaba bien visto que pintaran al aire libre, como sus colegas masculinos, lo que las obligaba a situar sus obras en el ámbito doméstico. Tuvieron que lidiar con muchos obstáculos, pero a fuerza de convicción, hubo un grupo bien nutrido de pintoras que se sintieron representadas por las ideas del movimiento y buscaron su lugar en el impresionismo. La Academia Julien, una de las pocas que sí aceptaba a mujeres, fue pionera en su época. Por allí pasaron muchas de las pintoras impresionistas.