3 de enero de 2020

Tal día como hoy: Luisa Carnés


El 3 de enero de 1905 nacía Luisa Carnés, escritora y periodista, autora invisibilizada de la generación del 27.

Nació en el seno de una familia obrera en el barrio de Las Letras de Madrid. A los 11 años comenzó a trabajar en un taller de sombrerería, en 1928 vio publicada su primera obra, Peregrinos de calvario, una colección de narraciones breves. De las experiencias en su trabajo como camarera en un salón de té trata en "Tea Rooms. Mujeres obreras".

De formación autodidacta, su carrera, como la de tantas otras, se vio truncada por el golpe militar del 18 de julio de 1936. Tras la derrota del bando republicano se exilió en México, donde murió prematuramente en 1964 , en el más completo de los olvidos para la historia de la literatura española. Tenemos una deuda con esta gran mujer, al menos, demos a conocer su historia, también su obra.

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21 de noviembre de 2019

Dolors Codina, primera alcaldesa en Catalunya

 


Dolors Codina fue la primera mujer que ejerció el cargo de alcaldesa en Catalunya y la segunda en el estado español. Aunque no fue elegida por sufragio universal, pues fue nombrada por el régimen dictatorial del general Miguel Primo de Rivera, es muy de respetar su valentía al tomar el mando en un mundo gobernado por hombres que seguramente la veían como una intrusa, y la buena gestión que hizo del bien común.

Nacida en Lleida en el año de 1878, no hay constancia de la fecha exacta. Era hija de Joaquim Codina Canut y María Teresa Arnau de Bellmunt. Su padre era el heredero de una rica familia de terratenientes de Talladell que durante el siglo XIX ocuparon importantes cargos políticos liberales. Su familia era una de las más importantes e influyentes de la provincia de Lleida, su casa natal era Can Codina, y ella era la hija mayor, es decir, la pubilla, la heredera de todos los bienes familiares.

Su personalidad era calmada, silenciosa, era una persona estudiosa que prefería la soledad y disfrutaba pasando las tardes refugiada en sus lecciones de piano. El 17 de octubre de 1924, fue designada alcaldesa de Taladell por el régimen político del general Primo de Rivera, sirviéndose del Estatuto Municipal de 1924, que establecía que las mujeres podían ser elegibles siempre y cuando se cumplieran algunos supuestos, como que estuvieran solteras o fueran viudas con patria potestad. Las casadas no podían presentarse a unas elecciones.

17 de septiembre de 2019

Primera manifestación contra las violaciones en Catalunya

 

Pilar Aymerich, manifestación contra las violaciones, Barcelona 1977

La primera manifestación de la época moderna en Catalunya en contra de las violaciones tuvo lugar el 17 de Septiembre de 1977 en Barcelona. La movilización se convocó para denunciar el asesinato de una chica de 16 años en Sabadell, se llamaba Antonia España. Trabajaba en una fábrica textil en Sabadell, y fue violada y asesinada el 15 de setiembre de madrugada, cuando se dirigía al trabajo. 

El asesino, un joven de 19 años, amigo y compañero de trabajo de Antonia, declaró que había decidido matarla porque no correspondía a su amor. En Sabadell la noticia causó un gran malestar, y el día 16 de Septiembre se hizo una manifestación a la que asistieron unas 8000 personas, con pancartas en las que se recriminaba el asesinato y se pedía transporte público nocturno, más iluminación y vigilancia nocturna en las calles. 

Esta manifestación previa a la multitudinaria de Barcelona, estaba convocada por asociaciones vecinales, y aunque las organizaciones feministas le  dieron soporte y acudieron en gran número, no se las dejó participar en lugares visibles ni se aceptaron sus lemas. La primera batalla que tuvieron que lidiar fue contra los compañeros de los partidos de izquierda, cuando se gritaban consignas de no agresiones a las mujeres, se tapaban con "Visca la classe obrera". 

27 de agosto de 2019

La lavandera, de Violeta Parra

La lavandera, 1879. Angel Lizcano Monedero

                                                       LA LAVANDERA

                                                       Aquí voy con mi canasto
                                                       de tristezas a lavar,
                                                       al estero del olvido,
                                                       dejen, déjenme pasar.

                                                       Lunita, lunar,
                                                       no me dejes de alumbrar.

                                                       Tu cariño era el rebozo
                                                       y nos abrigó a los dos,
                                                       lo manchaste una mañana
                                                       cuando me dijiste adiós.

                                                       Lunita, lunar,
                                                       no me dejes de alumbrar.

                                                       En la corriente del río
                                                       he de lavar con ardor
                                                       la mancha de tu partida
                                                       que en mi pañuelo dejó.
                                                       Lunita, lunar,
                                                       no me dejes de alumbrar.

                                                       Soy la triste lavandera
                                                       que va a lavar su ilusión,
                                                       el amor es una mancha
                                                       que no sale sin dolor.

                                                       Lunita, lunar,
                                                       no me dejes de alumbrar.

                                                       De "Violeta del pueblo", 1976

#MujeresPoetas #PoesíaEnEspañol

11 de agosto de 2019

Cinco días en Nueva York (3)


La Mermaid Parade es un desfile que se celebra anualmente en Conney Island el sábado posterior a la entrada del verano. La gente va disfrazada con motivos marinos, dominando, por encima de los demás, los disfraces de sirena, haciendo honor al nombre del evento.

El cuarto día de mi estancia en Nueva York teníamos previsto, la Batucada que entiende y yo como agregada, dedicarlo a participar en ese desfile junto a la Batucada Fogo Azul. Las Fogo Azul habían elegido para la ocasión el disfraz de flamingo, así que tanto ellas, como nosotras, sus invitadas, íbamos ataviadas de ropaje de color rosa.

El desfile transcurrió por las calles de Conney Island, ante la mirada de cientos de miles de personas y bajo un sol abrasador. En el recorrido atravesamos parajes muy conocidos, sobre todo por aparecer en multitud de películas, como el conocido parque de atracciones. Es más, a veces teníamos la sensación de estar dentro de una de esas películas. Y al final, la traca, las batucadas tocando en la famosa playa de Nueva York, con los pies sumergidos en el agua. Para ellas fue una experiencia inolvidable.

Al finalizar el desfile, agotadas por el esfuerzo y la calor, buscamos un lugar donde comer, pero todo estaba abarrotado, no cabía ni un alfiler. Decidimos comprar comida para llevar y comerla en la calle, sentadas en el duro suelo. No había otro sitio libre.

Después de comer, el grupo más numeroso se dirigió a la playa, dispuestas a exprimir la experiencia mientras quedara un ápice de fuerza. Pero otro grupo mucho más reducido regresamos al hotel, con el ánimo de descansar un rato. En ese grupo estábamos mi amiga y yo.